martes, 28 de diciembre de 2010

EN EL BEJARANO



Solo y recogido en mí silencio contemplo el paisaje desnudándose de otoño
Es un día soleado de diciembre, el aire es fresco y la escarcha se evapora en la hoguera del sol.

Reflexiono sobre todo lo acontecido en estos años, el tiempo que va dejando su huella de recuerdos, de seres queridos, de nostalgia, pero el paisaje me reconforta, como el abrazo amoroso de una madre. El rumor cadente del arroyo caudaloso es música que anuncia abundancia y fertilidad en la naturaleza. El viento fresco del norte acaricia mi rostro recor-darme que ya es invierno. También en mi corazón se desoja de los últimos sentimientos del otoño.

Busco el calor y abrazo el sol, necesito el consuelo para curar mis tristezas, la gente añorada, los momentos vividos. ¿Porque he venido aquí a buscar en mi soledad la paz pedida en estos días? ¿Por qué todo me sumerge en mi mismo como si buscara el manantial de mi Ser? Pero la hierba ya brota en los prados y con ella la esperanza .El invierno no es la muerte solo el sueño, la quietud .Miro todo atento, como si mi mirara de forma nueva, descubro mundos en las perlas que el roció dejo sobre la hierba. Todo brilla hoy, cuando venia Sierra Nevada aparecía sobre el horizonte amplio como ahora es mi mente. Toda esta limpio, el aire perfu-mado de jaras y romero inspira al poeta que hay dentro, en este cielo azul como el mar mi mente navega deseosa de libertad.

Arroyo Bejarano
Domingo 26 de diciembre de 2010

miércoles, 22 de diciembre de 2010

FELICITACION DE NAVIDAD 2010



ESTAMOS EN INVIERNO

Ayer 21 de diciembre entramos aficialamente en el invierno ocurrio el fenómeno denominado "Solsticio de Invierno". Un fenómeno que es considerado por mucho como llenos de energía, además de haberse sincronizado con el Eclipse Lunar ocurrido la noche del lunes y madrugada del martes. La última ocasión que ocurrió un eclipse de solsticio invernal fue hace más de tres siglos, el 21 de diciembre de 1638, siendo el solsticio de invierno a las 17:38 de este 21 de diciembre.

En invierno es época de siembra. procuremos, como el sembrador, elegir los mejores granos. Análogamente es época de pensar en nuestros objetivos para el nuevo ciclo, conforme a la experiencia adquirida.

A todos los seguidores de este espacio queremos desearos unas felices fiestas y un prospero año nuevo.

sábado, 4 de diciembre de 2010

IV JORNADAS TECNICAS SOBRE EL ENTORNO DEL ARROYO BEJARANO


“ECONOMIA HISTORIA Y BIODIVERSIDAD DE UN LUGAR PRIVILEGIADO”
26 y 27 de Noviembre de 2010.


Por cuarto año consecutivo en el ámbito universitario hemos celebrado estas jornadas con el lema “Economía, historia y biodiversidad de un lugar privilegiado” en esta edición la ponencia central del Catedrático de Ingeniería Textil de la Universidad de Salamanca Javier Ramón Sánchez Martín que centro su ponencia sobre la historia textil de Bejar y su posible unión con arroyo Bejarano y fabrica de Paños del arroyo por un vecino de la localidad lo que daría nombre al lugar.


Este encuentro se a convertido en un foro muy importante para seguir avanzando en la puesta en valor de la historia he importancia ecológica de este espacio que como ningún otro a tan corta distancia de nuestra ciudad a jugado un papel tan importante,
tanto por la riqueza de sus recursos como el agua y la industria de los molinos, como la riqueza de sus minas de hierro, cobre he incluso de oro,desde época ibérica en lo albores de nuestra Córdoba.

José Manuel Recio abrió esta edición de las Jornadas con su ponencia” Historiografía del Bejarano: nuevas aportaciones” en ella profundizo sobre todo lo que tiene que ver con la geología y los aspectos relacionados con los usos del agua, acueducto romano y califal y las nuevas aportaciones que ponen en duda gran parte de las hipótesis sobre el trazado y origen de esta red de Ingeniería Hidráulica.

Rafael Navarro Cerrillo de Ingenieros de Montes (Universidad de Córdoba) aporto unos interesantes aspectos en la“Interpretación ecosistémica de la vegetación en Sta. María de Trasierra”. Como argumento su ponencia analizo la importancia del matorral noble del entorno del Bejarano y su función dentro del ecosistema, como colofón dijo que no hay ninguna ciudad en España que tenga el lujo de tener un espacio de esta valía a escasos minutos de la ciudad y de que esto seria importante tenerlo en cuenta para su gestión y la debida ordenación de sus recursos.

Ricardo Reques Rodríguez e (Empresa Ornitour) en su ponencia sobre “Programas de conservación de anfibios en el entorno del arroyo Bejarano” desvelo el desconocido mundo de esta fauna una de las mas amenazadas del planeta y de pos importantes logros conseguidos en el programa que se desarrolla en el entorno del Bejarano para su conservación entre estas especies el Triton pigmeo que a recupera su presencia gracias al programa que dentro de las medidas compensatorias se viene desarrollando, apunto que con poco coste se puede conseguir resultados sorprendentes y que es solo una cuestión de interés de nuestra administración que cada vez le da mas importancia a esta fauna pero que se tiene que traducir en medidas eficaces para su conservación.

Francisco Villamandos de la Torre Decano de la facultad Ciencias De la Educación (Universidad de Córdoba) nos hablo de Educación ambiental y en la ponencia “Una estrategia educativa para el Bejarano” planteo retos y peligros de los que supone los usos de este espacio y del compromiso que tenemos como sociedad en su conservación, igualmente planteo que después de todos los pueblos que han venido utilizando este espacio a lo largo de la historia, este sigue conservándose en buen estado , el reto es saber si seremos capaces de mantenerlo en estas condiciones y educar a la ciudad para que prioricemos su conservación a los intereses económicos.

Pancho Fernández Gamero (Universidad de Córdoba) nos apasiono con el desconocido mundo de la “Ingeniería hidráulica subterránea urbana en la Córdoba antigua”. La infraestructura de ingeniería hidráulica desde época romana que sigue estando en el subsuelo y con canalizaciones procedentes de nuestra sierra desde los veneros circula a nivel subterráneo y sigue llegando a la ciudad sin que se conozca en profundidad sobre esta red y sin que se haga uso de ella, es un patrimonio que es urgente recuperar apunto.

Para terminar Antonio Martínez Camero (Universidad de Córdoba) desarrollo una ponencia sobre la Geología del la cueva del Fato en la río Guadiato, Santa Maria de Trassierra. Una de las surgencias de agua más importantes de nuestra sierra.

El sábado 27 a pesar de la lluvia un grupo nos atrevimos a realizar la interesante visita al lugar, Juan Galán, Ricardo Reques, José Ángel Cantueso, José Manuel Recio Javier Ramón Sánchez y su esposa, fue un día de sumo interés pues recompusimos parte de la historia de este lugar ayudados por la presencia de este grupo de expertos que nos acompaño.

Y como conclusiones de estas Jornadas termino con palabras de Francisco Villamaman dos de la Torre uno de los ponentes y amante de este lugar con que comenzamos en el 2001, hace 10 años una Campaña educativa destinada a los colegios de Córdoba y la provincia por la que han pasado mas de 20.000 escolares muchos de los cuales son ahora ya personas adultas, en su manos esta su futuro.

El Bejarano es un lugar idílico a muy poca distancia de Córdoba.
Representa un lujo contar a tan poca distancia de la ciudad, su fácil accesibilidad es también un riesgo para su conservación.
¿A quien pertenece el espacio a sus propietarios legales o es un patrimonio común?
Nuestra propuesta es ser preactivos no negar los intereses de los actores implicados pero salvaguardar los valores y el patrimonio común.


Agradecer a Acuavir por el patrocinio de estas Jornadas que han hecho posible dilucidar aspectos de gran interés para la interpretación histórica del lugar, agradecer igualmente a Pedro Rodríguez Cantero amante y fiel defensor de este entorno. Al Aula de Sostenibilidad de la UCO y a todo las áreas universitarias que han colaborado y a Semillas Cantueso, en definitiva a los que han hecho posible una edición mas de este foro.

Bartolomé Olivares Dovao
Acción Ecologista Guadalquivir
Diciembre de 2010

lunes, 29 de noviembre de 2010

LOS PECES DEL ARROYO BEJARANO



F. Aranda, R.J. De Miguel, J.P. Peña, E. Pino, A. Ramiro y C. Fernández (Grupo de investigación Aphanius - Dpto. de Zoología – UCO)


El arroyo Bejarano es un corto afluente del río Guadiato, de apenas 2 Km y orden 1, que desde época antigua pasó de ser una vaguada torrencial, a convertirse en un arroyo de caudal permanente. Esto, se cree fue debido a la rotura de un acueducto en desuso, que aún hoy día, sigue aportando de forma ininterrumpida, agua a la zona. Sin embargo, el arroyo no ha sido seleccionado por el muestreo que se esta llevando a cabo en los cursos permanentes de Andalucía, ya que debido a su corta longitud, el programa digital de selección de estaciones de muestreo, lo excluye. Por esta razón, el pasado verano, cuando la A.E.G. quiso saber la comunidad de peces del arroyo, la carencia de datos hizo que se muestreara el tramo donde se habían observado recientemente peces.

El muestreo se llevo a cabo mediante pesca eléctrica y se capturaron 8 cachos (Squalius pyrenaicus) en un tramo de 60 m de pequeñas pozas y tablas, y una hembra grávida de calandino (Iberocypris alburnoides) en la poza del nacimiento. Estos peces son autóctonos y su presencia en el arroyo vendría dada por su conectividad con el río Guadiato. Ambas especies son de carácter sedentario, por lo que pueden vivir todo el año en el Bejarano. Además, con gran seguridad, el arroyo cobija coyunturalmente otras especies como el barbo (Luciobarbus sclateri) y la boga (Pseudochondrostoma willkommii) que por su carácter migrador a lo largo de la cuenca (potádromo), remontan desde grandes ríos a estos pequeños arroyes para la reproducción. De igual modo, existe la posibilidad de que otras especies capturadas en el río Guadiato en tramos cercanos a la confluencia con el Bejarano, estén presentes. Este es el caso de la colmilleja (Cobitis paludica) y la Anguila (Anguilla anguilla), la primera habitaría los tramos de sustrato arenoso y la segunda vendría de forma artificial desde algún escape de la piscifactoría situada aguas arriba. Sin embargo, también es muy probable la presencia de especies invasoras capturadas en dichos aledaños, tales como el percasol (Lepomis gibbosus), siendo el Guadiato el afluente del Guadalquivir donde más ha proliferado, y la gambusia (Gambussia holbrooki), muy numerosa en las partes más someras del curso.

En definitiva, si se quiere conservar la ictiofauna del Bejarano, es necesario un muestreo exhaustivo de sus aguas para poder confirmar las especies presentes, ya que las ya capturadas como el calandino y el cacho, están catalogadas bajo el estatus de conservación de Vulnerable a la extinción, lo que aporta una razón más para la protección del arroyo Bejarano.

Molinos hidráulicos, batanes y fábricas textiles en Béjar (Salamanca)




Prof. Javier R. Sánchez, Universidad de Salamanca, E.T.S.I.I. de Béjar

La historia de Béjar, pequeña ciudad castellana situada al sur de la provincia de Salamanca, ha estado siempre ligada a la industria textil lanera. Para bien y para mal, pues cuando la industria textil pasó por épocas de prosperidad los bejaranos prosperaron con ella, y cuando el textil arrostró una de sus cíclicas crisis la ciudad pasó momentos de penuria.

Se trata de uno de los casos más importantes de especialización productiva de Castilla que, con todos sus avatares, ha sobrevivido al paso de los siglos e incluso a la desaparición de casi toda la industria textil castellana. Esta supervivencia es aún más loable si se tiene en cuenta que se trata sólo de una pequeña ciudad, casi aislada en lo que se refiere a la actividad textil, y muy alejada de las áreas textiles españolas de referencia, la catalana y la valenciana.

El río que pasa por Béjar es el Cuerpo de Hombre, que ha sido clave en el desarrollo industrial de la ciudad. Este río nace en la Sierra de Béjar, a 2280 metros de altura y desemboca en el río Alagón a 420 m. de altura. Es decir, en poco más de 40 km de recorrido sinuoso salva un grandísimo desnivel, de casi 2.000 m., lo que hace que haya sido utilizado siempre para transformar la energía hidráulica en energía mecánica y, más adelante, en energía eléctrica.

En las orillas del río, como de otros muchos ríos, ha habido molinos y batanes desde tiempo inmemorial. En ellos se aprovechaba la energía hidráulica para moler el grano o para batanar paños. Estas instalaciones fueron el germen del que después surgirían las grandes fábricas harineras y, sobre todo, textiles a partir del siglo XIX.

En realidad, primero fueron los molinos y, después, en la edad media, aparecieron los batanes. Durante una época coexistieron ambos en la ribera del río, en algunos casos dentro de la misma instalación. Con el tiempo, y al comprobarse que era más lucrativo el batanado de paños que la molienda de harina, hubo molineros que cambiaron de negocio, mientras que otros muchos probaron con las dos actividades a la vez hasta ver qué tal les iba. Después, al menos en Béjar, desaparecieron prácticamente los molinos y fueron sustituidos por los batanes, esos antiguos batanes de mazos que son protagonistas de una espeluznante a la vez que ridícula aventura de don Quijote y su fiel Sancho.

Hay numerosa información sobre molinos bejaranos en el Archivo Histórico Provincial de Salamanca. También se habla de ellos en las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada (1753), donde se citan hasta 13 molinos harineros en el curso del Cuerpo de Hombre, la mayoría de ellos de dos piedras, aunque también los hay de una. En cuanto a batanes, hay cinco en esa época, de una ó dos pilas, uno de los cuales era propiedad del convento de San Francisco y se usaba exclusivamente para batanar los sayales que ellos mismos fabricaban en Béjar para vestir a los frailes franciscanos de toda la provincia de San Miguel. Otros eran propiedad de los duques de Béjar y otros señores principales, que los cedían en arriendo a terceras personas.

La primera documentación que habla del oficio de batanero en Béjar es de alrededor de 1577 y, en cuanto a edificios, el primer batán documentado fue erigido por el duque de Béjar en 1592 sobre un antiguo molino en un lugar conocido como “El Vado”, instalación que fue comprada por el duque en cien mil maravedíes. Esa falta de documentos no quiere decir que no hubiera batanes con anterioridad, pues es casi seguro que sí los había. Con el tiempo, los duques de Béjar llegarían a disponer de hasta tres batanes en lugares diferentes del río.

En cuanto a la actividad textil bejarana, pudo empezar a finales del siglo XIII en obradores textiles ubicados en el casco urbano. Veremos algunas fechas significativas en su desarrollo.

En 1592 se produce un hito importante con la construcción, por parte de los duques de Béjar, de un tinte para dar este servicio a los fabricantes bejaranos, a petición de éstos. Esta instalación protoindustrial, con distintos propietarios, ha pervivido en el mismo lugar dedicándose a idéntica actividad hasta el año 2001, en que sucumbió víctima de la piqueta debido a su privilegiada ubicación.

Otro hecho importante se produjo en 1691, año en que la casa ducal bejarana firma un contrato con varios maestros flamencos, naturales de Bruselas, en el que éstos se obligaban a venir a Béjar y a enseñar a los bejaranos a hacer paños finos. Este tipo de paños tenían mayor valor añadido que los paños bastos que, hasta entonces, eran los únicos que se fabricaban en Béjar.

En 1744 había censados en Béjar 155 telares, que se habían elevado a 177 en 1761. En 1751 se contabilizan 75 fabricantes, si bien el 1% de ellos controlaba el 27% de la producción. A mediados del siglo XVIII, se estima la existencia de unos 160 telares activos, con unos 3.000 trabajadores en el sector.

El inicio de la era industrial se fija en Béjar hacia 1824, año en el que algunos fabricantes textiles compraron máquinas de hilar y cardar a la casa Cockerill de Lieja (Bélgica). Por aquellas fechas se inició también la mecanización del perchado y del tundido de paños, este último mediante la introducción de tundidoras transversales.

A lo largo del siglo XIX los obradores fueron transformándose en verdaderas fábricas textiles que, como necesitaban abundancia de agua para algunos de los procesos textiles (lavado de lana en rama, batanado, tintura, etc.), además de para producir energía, muchas de ellas fueron instalándose en ambas riberas del río Cuerpo de Hombre.

Según Pascual Madoz, hacia 1849 existían 200 fábricas con una producción de 754.600 varas de paño y bayeta, empleando a unas 4.000 personas, más otras 600 que lo hacían en los 40 telares de lino y cáñamo que también había.
En 1852 se fundó la Escuela Industrial que sirvió primero para formar técnicos textiles y mecánicos y, con el tiempo, también eléctricos, que desempeñaron un papel importante en el desarrollo tecnológico de la industria textil bejarana.

El tren, clave en el desarrollo de la España decimonónica, llegó a Béjar tarde, a finales del siglo XIX. Dada su importancia en el transporte de maquinaria pesada para la industria textil, así como para una rápida recepción de suministros y salida de mercancías, esta tardía llegada supuso numerosos problemas en la modernización de instalaciones y en las actividades comerciales del textil bejarano, siendo fuente de numerosos problemas y de más de una crisis de trabajo.

Durante la guerra civil española (1936-39), Béjar se convirtió en el principal foco textil lanero de la llamada “zona nacional” y, una vez acabada la guerra, se produjo un gran desarrollo de esta actividad. La tradición del sector y una serie de circunstancias favorables, como la situación geográfica y la escasa incidencia de la guerra en su estructura industrial, favorecieron ese desarrollo, lo que se materializó en la apertura de nuevas fábricas y en el perfeccionamiento de las existentes.

En 1969 había 58 empresas textiles y 38 artesanales (drappaires), es decir, en total 96 con cerca de 3.500 trabajadores. Estas empresas cubrían todo el abanico de producción lanero: lavado de lana, peinado, hilaturas de carda y de estambre, tejedurías, tintorerías y fábricas de acabado. También de confección.

Esta época dorada duró hasta finales de los años sesenta. Después, la modernización y diversificación de la industria textil nacional y la fuerte competencia exterior, entre otros factores, determinan la desaparición de varias empresas, con la pérdida de un número significativo de puestos de trabajo a partir de 1970.

En los años noventa comienza a ser muy fuerte la competencia asiática, con precios de producción imposibles de conseguir en los países occidentales. Y la vuelta de tuerca definitiva se produjo el 1 de enero de 2005, con la eliminación total de restricciones a la importación de productos textiles y de confección procedentes de estos países.

Actualmente quedan en Béjar unas 14 empresas textiles que dan empleo directo a unos trescientos trabajadores. Varias de ellas fabrican productos de vanguardia, necesarios para sobrevivir en un mercado tan difícil como el actual.

LA CAPTACIÓN DEL BEJARANO




“UNA PERSPECTIVA AMBIENTAL DEL ABASTECIMIENTO DE AGUAS A LA CIUDAD DE CÓRDOBA DURANTE s.XIX y s.XX”.

José Manuel Recio Espejo
Aula de la Naturaleza “Nicolay Masyuk” de la Universidad de Córdoba.


Al igual que en celebraciones anteriores, se continua con el análisis ambiental y el estudio de la información aportada por documentos historiográficos sobre el arroyo Bejarano y su entorno ambiental más inmediato, con el objeto de conocer y profundizar en la génesis, evolución y funcionamiento de este ecosistema fluvial y ripario.

De igual forma se aborda la problemática de la implicación del manantial/captación que lo abastece en su territorio más inmediato, irrigación y utilización hidráulica para molinos mineros (batanes) y fábricas de paños (¿?). Desde esta perspectiva se analiza también los procesos de travertinización existentes en su cauce, asi como en el paisaje actual y heredado, con el objeto de reconstruir su antiguo funcionamiento.

También se hace de su posible participación en el abastecimiento de aguas a la ciudad romana y califal de Córdoba y Medina Azahara a través del acueducto de Valdepuentes.

La capacidad hidrológica de los asomos calcáreos cámbricos existentes en la zona de Sta. María de Trassierra es evaluada, así como sus principales zonas de descargas, caudales aportados y red de drenaje existente.

El proyecto/estudio del ingeniero Luís Cid de 1905 ha sido intensamente estudiado, así como la información ambiental proporcionada por otros proyectos realizados con anterioridad y posterioridad a este importante estudio.

Se aportan los últimos resultados obtenidos de nuestros trabajos de campo que vienen por un lado a matizar la información existente, y por otro a modificar sustancialmente las ideas geoecológicas e historiográficas que se tienen sobre este enclave.

Agradecer la ayuda y colaboración en el desarrollo de estas investigaciones de Miguel A. Núñez Granados, Juan Galán, y de Salvador, recientemente fallecido, quien me proporcionó de manera directa su personal visión de mucha de la información tradicional y popular existente al respecto, arraigada en los vecinos de Sta. María de Trassierra. Que en paz descanse.

jueves, 25 de noviembre de 2010


Jornadas Universitarias sobre el entorno del Arroyo Bejarano

El entorno del arroyo Bejarano: un valor rentable y seguro en el que invertir.

Parece inevitable que intentemos determinar de alguna manera el valor de todo, y con demasiada frecuencia se confunda la idea de valor con el concepto valor económico, término que, aún sin tener una definición indiscutible, es de uso general, y no siempre adecuado como referencia. Algo puede ser útil sin tener, en principio, valor económico, ya que éste se puede definir a partir de las materias primas que se han utilizado para su producción, la consideración del coste de producción y la plusvalía generada por la fuerza de trabajo. Sin embargo podemos obtener utilidad, satisfacción, sin que haya medie un proceso económico. La idea de utilidad parte de la capacidad que tiene un bien para satisfacer necesidades o proporcionar bienestar

Por otra parte, se puede considerar el valor económico a partir de la estima en la que las personas tengan a un bien, y de la disposición a realizar un sacrificio para obtenerlo.

La misma definición de bien es confusa, si nos atenemos a que un bien es todo aquello que satisface una necesidad, y a partir de esta idea diferenciamos bienes económicos (aquellos que no se encuentran disponibles en cantidades suficientes para satisfacer toda la necesidad), de bienes libres (aquellos que no son escasos y se encuentran en cantidades superiores a las necesidades que existen de él).

Para decidir que uso se da a los recursos disponibles para producir un bien económico y quien ha de beneficiarse de él, nuestra sociedad confía básicamente en el mercado, institución a través de la cual se fija el precio de intercambio del bien y se decide a quien se asigna el mismo, siendo necesaria la identificación de los derechos de propiedad (derechos sobre el uso, la venta y los ingresos provenientes de un bien o recurso).

Hay perspectivas desde las que es muy difícil hablar en términos económicos de cosas que tienen un valor por encima de otras muchas consideraciones, como si fuera siempre posible extender la racionalidad económica a todo tipo de relaciones. Es el caso de las relaciones con el medio ambiente y el patrimonio arqueológico, histórico y cultural. Dentro de la racionalidad económica se tiende a tratar a los servicios ecosistémicos como si carecieran de valor, como consecuencia de una combinación de existencia de externalidades, bienes públicos y recursos comunes de libre acceso.
Sin embargo, asumimos la generalización del concepto de valor económico a la valoración de todo, interpretando que el objetivo de esta forma de actuar no es conseguir un precio (referencia de valor), sino tener un instrumento de intercambio de lenguaje para distintas disciplinas, en especial para los que toman decisiones públicas que muchas veces no imaginan los beneficios económicos que puede generar un recurso al margen del mercado. Es importante valorar económicamente el medio ambiente para establecer un indicador de su relevancia en el bienestar de la sociedad. Dado que el referente común en las medidas de valor es el dinero, parece que es inevitable utilizarlo como referencia. Pero, ¿qué es lo que da valor al medio ambiente? No es necesario que exista un mercado en el que se revelen preferencias monetarias. Son valores que no se sustentan en ninguna utilización concreta de los bienes y servicios
Adoptando una posición desde la que consideramos que el sistema económico se encuentra acomodado en un sistema más amplio que es la biosfera (frente a otra que consideraría que la naturaleza es una variable más a incluir dentro del sistema más
amplio que es el sistema económico), en el que conviven diferentes categorías de recursos, podemos considerar algunas definiciones particulares relativas a distintas acepciones del término valor:

1. Valor de mercado, o valor de cambio, depende de la utilidad de las mercancías (detrás de categorías como bienestar o utilidad subyace el grado de cobertura de una serie de necesidades, comenzando por las más básicas y urgentes, hasta llegar a lo que podrían considerarse como totalmente superfluas. ¿Qué necesidades prioriza la sociedad?).

2. Valor de uso, hace referencia al carácter instrumental que pueden adquirir los atributos de la naturaleza, y que les hacen ser cosas útiles. En este caso, los cambios en las condiciones (calidad, existencia o accesibilidad) afecta a los usuarios.

3. Valor de opción, sujetos que no están utilizando el bien ambiental tienen abierta la opción de usarlo en el futuro. La desaparición del bien supondría una pérdida de bienestar.

4. Valor de existencia. Disposición de pago que una sociedad está dispuesta a realizar por preservar un recurso el cual nunca verá, es decir, se le otorga un valor por el sólo hecho de existir.

5. Valor de la conservación. Se refiere al valor que una sociedad asigna a la conservación de recursos ambientales.

6. Valor estético. Es el valor de la belleza escénica de un organismo, comunidad, ecosistema o paisaje. El valor lo agrega el ser humano al sistema con base en el disfrute de su belleza.

7. Valor económico total. Es igual al valor de uso más el valor de no uso. El valor de no uso es el valor intrínseco.
Las prestaciones de la bíodiversidad son conocidas como servicios ecosistémicos, y es importante preguntarse cuánto se dejaría de ganar si dejáramos de recibir alguno de estos servicios o se tornara menos eficiente por algún tiempo. La cantidad de capital natural debe mantenerse constante a lo largo del tiempo, y no es posible sustituirlo por capital manufacturado. Cuando se transforma capital natural en capital humano se sacrifican funciones del capital natural (por ejemplo servicios recreativos, depósitos de carbono atmosférico). La pérdida de un espacio como servicio recreativo afecta a las posibilidades de consumo de la sociedad. La pérdida de un depósito de carbono atmosférico afecta a sus posibilidades de inversión.

Podemos utilizar otro concepto económico, inversión, para clasificar las actuaciones (al menos parte de ellas) orientadas a mantener constante la cantidad de capital natural.

En el ámbito empresarial, invertir es apliacar recursos financieros a la creación, renovación, ampliación o mejora de la capacidad operativa de la empresa, suele suponer adquirir bienes concretos durables o instrumentos de producción, denominados bienes de equipo, y que la empresa utilizará durante varios años para cumplir su objeto social. Supone vincular recursos a cambio de la expectativa de obtener unos beneficios a lo largo de un plazo de tiempo. La rentabilidad de una inversión (variable flujo) de un determinado período de tiempo viene dada por la diferencia entre el capital (variable fondo) existente al final y al comienzo de dicho período; diferencia que puede ser positiva o negativa, según que haya habido inversión o desinversión, respectivamente. Para un sistema económico en su conjunto (perspectiva macroeconómica), la inversión se concreta en el aumento de la cantidad de activos productivos como bienes de capital (equipo, estructuras o existencias). Y estamos considerando el capital natural y los servicios del medioambiente como generadores de bienestar. Desde una perspectiva que afecte a la actuación de los poderes públicos a través de sus políticas, consideramos que la inversión va más allá de la rentabilidad empresarial de un proyecto. El objetivo racional y lógico de la inversión, sería incrementar en el futuro los niveles de bienestar de la población, a al menos evitar la pérdida de bienestar. Generalmente, los agentes toman sus decisiones con base en un conjunto de decisión incompleto, que excluye una parte fundamental del valor de los servicios ambientales, y carecen de incentivos para incorporar el impacto ambiental de lo que hacen en función de su decisión. A la hora de analizar la oportunidad o no de realizar una inversión, deberán tenerse en cuenta los rendimientos futuros de la misma, comparándolos con el esfuerzo económico de realizarla. En este caso, a la hora de determinar al rentabilidad, hay que tener en cuenta, además, quienes son los beneficiarios de las distintas opciones y quienes los que soportan el esfuerzo de realizarla. Incrementar el valor social del bien.
Con estas premisas, interpretar adecuadamente el valor del espacio y de todos sus aspectos relevantes es fundamental, ya que toda actuación que suponga una pérdida de dicho valor, sea éste estético, de conservación, de existencia, de opción, de uso,... ha de considerarse entre los costes de la inversión. Existe una divergencia evidente entre lo que es privadamente rentable y lo que es socialmente rentable. Un paso hacia una dirección correcta sería obligar a quien se beneficia del mismo a introducir ese valor en su contabilidad de costes y beneficios, siempre y cuando la decisión sea ecológicamente viable y se pueda asumir socialmente la degradación con pago y no se generen daños irreparables

El coste de oportunidad que supone la reducción del valor del recurso en su conjunto es difícil de calcular en términos económicos, pero no puede dejarse de lado en ningún momento.

El entorno del arroyo Bejarano, es mucho más que un recurso ambiental. Muchas razones ponen, objetivamente, de manifiesto los grandes valores de este espacio de la Sierra tan cercano a Córdoba (esta cercanía es al mismo tiempo que un elemento de valor una amenaza para el mismo). Cercano a la Cuenca del río Guadiato, presenta un estado de conservación aceptable, aunque en proceso de deterioro. Muestra un relieve suave, con algunos desniveles importantes y son característicos los saltos de agua en los cauces de los arroyos configurados por tobas calizas. Se trata de un espacio conocido y frecuentado por los ciudadanos.

Aunque podría ser suficiente decir que es un rico espacio natural de gran belleza en el que encontramos referencias de actividad humana de mucha antigüedad, sin ánimo de hacer un inventario exhaustivo, y tomando como referencia informaciones de diversas fuentes, se pueden enumerar muchas características de esta zona que so suficientemente expresivas de su valor (mediambientales, históricas, arqueológicas y sociales).

Se trata de un ecosistema peculiar único por su belleza y valor ambiental. En el mismo se concentra una particular riqueza biológica, con diversidad de fauna y de flora, y parece ser uno de los espacios de mayor interés ambiental de Sierra Morena. El interés botánico de la zona es alto, conviviendo sauces chopos, mimbres, avellanos, álamos, destacando los alisos y el sauce de Montpellier (incluido en el catálogo de especies protegidas de Andalucía). Se observan especies que permanecen como reliquias de un clima pasado más húmedo. El bosque de galería existente en las riberas de los arroyos, se considera de los mejores conservados de Sierra Morena, y en las zonas adyacentes existe un bosque de quercíneas. La fauna es también rica y variada (gracias a la relativa salud de la que goza el ecosistema): aves (curruca, chochín, ruiseñor, mirlo, zorzal, tórtola, oropéndola, arrendajo, golondrina, chotacabras, carbonero, ánade real, lavandera, ratonero, azor, etc.), mamíferos (zorro, meloncillo, tejón, jabalí...), anfibios, reptiles, insectos, algunos de ellos endemismos ibéricos.

No puede dejar de hacerse una referencia expresa a los peces, cacho y calandino, y la hormiga bejaraniensis, que si bien ya estaban en este lugar, es ahora cuando se descubren y se documentan científicamente. Esta última se trata de una especie no catalogada en ningún manual científico hasta la fecha.
En este espacio tiene un especial protagonismo el agua, aprovechada por el hombre a lo largo de la historia, siendo uno de los escasos cursos de Sierra Morena con agua todo el año. Restos de valor arqueológico e histórico, son una muestra de la constante presencia y actividad humana y referencias visibles de la historia (acueductos, fuentes, molinos, calzadas,...).

Se encuentran allí: el Caño de Escarabita, la nava de la Fuente del Elefante (almunia), la casa del Coronel, restos del acueducto de Valdepuentes, ruinas del cortijo del Bejarano, el primer venero del Bejarano (principio del acueducto de Valdepuentes), ruinas de la fábrica de paños, restos de una calzada romana, minas, molino de mineral del Martinete, de época Califal, molino del Molinillo,...

Se ha utilizado tradicionalmente como zona de recreo, lo que es significativo del valor que le concede parte de la población. Hay que decir que algunas de las actividades que se han desarrollado (y se aún, algunas veces se dan) sonusos no adecuados. (Acampadas, peroles, actitudes poco respetuosas con el lugar -como arrojar basura y abandonar residuos inertes-...).

Es evidente el interés paisajístico (panorámicas del Valle del Guadiato, Alto de las Cabreras,...)

Podríamos intentar valorar en términos económicos todos los valores asociados a las cuestiones anteriores y a partir de ahí considerar la importancia de adoptar decisiones, por quien corresponda, que incorporen esta referencia. Hay un riesgo de descapitalización del entorno del arroyo Bejarano, una degradación de la zona que puede llegar a ser irreversible si no se actúa decididamente. Un síntoma muy evidente es la pérdida de caudal de los arroyos, con causa en la sobreexplotación de aguas
subterráneas en la cabecera del arroyo (Bejarano). Otro es la pérdida de vegetación en la orilla del arroyo, que es invadida por el ganado.

Aquello está peor de lo que estaba hace seis o siete años. Son necesarias actuaciones para recuperar, el arroyo, que está contaminado y seco.
Para detener el proceso y recuperar en la medida de lo posible la pérdida de valor ya experimentada, debe invertirse en la zona.

Lo primero sería poner claramente de manifiesto los riesgos que la amenazan:

1. Importante avance de la urbanización, casi siempre ilegal, vinculada ala cultura de la segunda residencia.

2. Sobreexplotación ganadera, que entre otros efectos, daña a la flora, que ahora tiene menos diversidad y calidad, redundando en la diversidad de la fauna. .

3. Actuaciones (tala, roturaciones,...) con fuerte impacto negativo.

4. Falta de sensibilidad de parte de la población. Relación "especial y extraña" de la población con la Sierra. Escaso conocimiento del lugar, de sus valores y de las consecuencias de las actuaciones o ausencia de las mismas.

5. Dejación y desinterés real de las instituciones.

A continuación deberían adoptarse medidas y actuaciones coherentes con los riesgos enumerados y con el objetivo propuesto (mantener el valor del capital natural y patrimonial del entorno del arroyo Bejarano):

1. Respeto del dominio público hidráulico, impidiendo a rajatabla el acceso del ganado (Supondría que el ganadero tenga que asumir costes de alimentación del ganado -internalizar costes-).

2. Concederle la protección especial que necesita la zona

3. Obligación de hacer respetar la ley y proteger nuestra Sierra

4. Expropiación y uso público.

5. Campañas de sensibilización e información a la sociedad.
Fernando Lara de Vicente - Prof. de Economía Aplicada -UCO 5